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Tenemos 56 invitados conectado(s)| Tálesien + Anterga, A Coruña (04-11-11) |
| Crónicas | ||||||||||||||||
| Escrito por FelipeSM | ||||||||||||||||
| Martes, 08 de Noviembre de 2011 17:57 | ||||||||||||||||
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El pasado día 4 de noviembre los gallegos Tálesien presentaban nuevo teclista en la sala Mardi Gras de A Coruña y hasta allí se desplazó nuestra redactora Anxo Cunningham. Esta es la crónica con fotos de la noche.
Este pasado viernes tuvimos la oportunidad de ver a Tálesien presentar a su nuevo teclista, Íñigo Uribe, casi en familia y en confianza. También pudimos conocer a Anterga, una banda emergente que, me atrevería a decir, de aquí a unos años va a dar mucho que hablar. Tálesien es, para mí, uno de los grupos más infravalorados del panorama español. Tras verlos en directo y tras saber que han tocado con gente del renombre de Dio, Craddle of Filth, Obús, Avalanch o Saratoga y que llevan en activo más de 10 años, me pregunto cómo es que todavía no tienen el reconocimiento que merecen. La calidad de sus composiciones y de su directo son impresionantes, y lo demuestran en cada ocasión que tienen. Este viernes pasado fue una ocasión especial para Tálesien. Fue su primer concierto desde la incorporación de Íñigo Uribe, su nuevo teclista, tras la baja del anterior, Jose Barros. Un chico joven, pero con un buen currículum: lleva también tocando con Shroud of Tears, grupo coruñés de gothic metal, desde el 2008. Shroud of tears son un grupo veterano y reconocido en la ciudad, y cuyo uno de sus máximos logros recientes fue tocar en el Rock in Rio de Madrid en el 2010, teloneando a Motörhead y Metallica. Rumores cercanos a la banda nos dicen que pronto volveremos a hablar de ellos.
Junto a ellos pudimos conocer a Anterga, un joven grupo coruñés que tocan una mezcla entre death melódico, power y por momentos symphonic metal, todo unido a la perfección. Pese a la juventud de los componentes y del grupo (sacaron su primer disco, Life Itself, autoproducido, a principios de este año, aunque ya están pensando en el segundo) en este concierto dejaron ver una comodidad y desenvoltura en el escenario que ya quisieran tenerla grupos con más años de experiencia en directos. Con una introducción de música de corte épico en off, Anterga salieron a escenario, con lo que es la primera canción, Antiqua-Winds of change, de su primer disco, que nos estaban, oficialmente, presentando; aunque, como veríamos, escucharíamos muchas más cosas que el primer disco. Sin perder medio segundo siguieron con la segunda pieza, Last breath agony, donde demostraron una coordinación que sería perfecta a lo largo de la hora de concierto que nos regalaron. Ésta es una canción potente, con una base musical sólida y fuerte, que combina voces melódicas con guturales. Pero con el inicio de la siguiente, Nightmare, demostraron que este grupo no es solo música rápida con toques powermetaleros, si no que pueden tener inicios lentos, casi acústicos entre guitarra y teclados, aunque luego vuelvan a las andadas. De esta pieza destacaría un pasaje de guitarra, brillante, claro y muy melódico, que contrasta con la base musical contundente del resto de la pieza. La perfección en directo de este pasaje demuestra que estos chicos, en lo que es la ejecución, tienen un sobresaliente. Pero no solamente en esta canción, si no en el resto del concierto, durante todas las canciones, perfectamente acompasados y sin dudar.
A continuación, tras The last battle, nos presentaron una de las canciones que están preparando para su siguiente, disco, Self portrait. Tras escuchar esta pieza en directo se entiende bien a qué me refiero con el final del párrafo anterior, esa coordinación y complicidad en el escenario que se transforma en unas piezas ejecutadas a la perfección. Siguieron con In memoriam, otro de los cortes de su primer disco. Tras las canciones rápidas que abrieron su actuación, dieron un descanso con esta lenta. Dejaron para el séptimo lugar Gluttony, una canción que pudimos escuchar en exclusiva; como se puede ver, oficialmente estaban presentando su nuevo disco, pero nos tenían bastantes sorpresas guardadas. Otra canción potente que, como nos adelantaron, formará parte de una selección de temas que girarán alrededor de los 7 pecados capitales. La sorpresa la dieron en el siguiente tema. Casi acercándose al final de su actuación nos dieron la única versión del concierto, Dying in your arms, de Trivium. Soberbios es quedarse cortos. La única pega que habría que ponerle al sonido de la sala esa noche era la voz, que sonaba apagada y por momentos distorsionada, con lo que la parte cantada de la canción quedó algo deslucida, pero volvieron a demostrar que musicalmente son perfectos con un tema complejo como es éste.
La última pieza fue la primera canción metal con coreografía, como ellos mismos dijeron. Far Away es ya conocida entre los seguidores de la banda, y poca gente en el local se perdió seguir su coreografía, aportando a la noche el momento divertido. Sin embargo, no hay que deslucir la canción en sí, personalmente, una de mis favoritas del grupo. Pero el público quería más, y tras amenazar con salir del escenario, tocaron un bis que resultó ser un remix de unos cuantos minutos de fragmentos de canciones conocidas: se reconocieron fugazmente Beautiful people, Before I forget, Symphony of destruction, y unas cuantas más que siento no poder recordar.
Con la sala ya llena, se notaba que Coruña quería escuchar a Tálesien. No se hicieron de rogar y salieron a escenario empuñando Nada es eterno, de su disco Melancolía. Un grupo que se ha enfrentado a salas mucho más grandes, en la Mardi Gras no debería tener ninguna clase de problemas, y así fue. Tálesien nos hicieron sentir como en casa, en confianza, y nos hicieron disfrutar de un gran concierto. Siguieron con la pieza que da nombre a su primer disco, The blind carpenter, que hizo retumbar el suelo con sus bajos graves y su ritmo marcado. Fue la primera oportunidad de Uribe, el nuevo teclista, de lucirse mientras, a menos de un metro de distancia, varios componentes de Shroud of tears le apoyaban desde las primeras filas. Continuando en el sonido típico de la banda, tocaron Si vuelves a llorar, mientras las primeras filas se atestaban de gente que coreaba las canciones. Siguiendo en la misma línea, le siguió Vivo y muero, todavía mejor aceptada por el público. Tálesien a estas alturas ya habían demostrado la fuerza de la que se caracterizan en directo, a la que se unen la calidad musical y la potencia vocal, que no se pierde en ningún momento, ni en grabado ni en directo. Tras finalizar esa canción, le cedieron el micrófono a Uribe para dirigirse al público, a sus grupos y a toda la gente que le ayudó a llegar hasta ese concierto, para darle las gracias. Entre risas y bromas, también tuvo en cuenta a Jose Barros, el anterior teclista, quien estuvo ayudándole a aprender las piezas. Un gran detalle de parte del chico.
Reanudaron la música con un adelanto de algo que formará parte del siguiente disco del grupo: Arriesgándome. Esta canción es una explosión de guitarras y de teclados, quizás un poco más rápida que el sonido al que nos tiene acostumbrados Tálesien, y que en este concierto funcionó perfectamente. Para continuar in crescendo, siguieron con In demons, una pieza casi instrumental que se aleja del sonido común del resto de las canciones para acercarse un poco al death en la base musical, incorporando voces guturales, aunque sin perder por momentos las guitarras melódicas y los teclados. Para mí ésta fue la sorpresa de este grupo de la noche, que siempre me había presentado un sonido más melódico y agudo que esta canción, y no parecía que fuesen a tocarla en directo. Pero fue una sorpresa positiva, que añadió variedad a un concierto que, ya por las características y sonido del grupo, fue un poco homonégeo. Tras el momento más oscuro de la noche, relajaron el ambiente con una pieza lenta, Amanecer de abril, emotiva y delicada, de un sonido más acústico. Y ya encarando la parte final del concierto, volvieron al sonido que lo abrió, esta vez con En tu nombre y ya la mítica Dream Master, una vieja conocida del público, que volvió a animarse definitivamente, y que la coreó desde las primeras frases, a capella.
Y para dar por terminada la noche, acabaron con Samarcanda, otra de las canciones que componen su disco Melancolía. Esta pieza hizo un pequeño contraste con Dream Master, al ser un poco más fuerte y más grave, menos melódica que la anterior, y que hizo un perfecto final de concierto. Y sin tiempo para un bis, se despidieron. Pero nos dejaron contentos y satisfechos, tras, entre un grupo y otro, más de dos horas de una música excepcional en una fecha que formará parte de la historia de ambos grupos. Mientras, en un futuro tendremos muy en cuenta a Anterga, que poco a poco irán expandiendo horizontes, y a los que esperamos volver a ver en directo pronto, o por lo menos escuchar cómo va el lanzamiento del próximo EP, además del nacimiento de su segundo disco; y a Tálesien, siempre encantados de verlos en directo, y que esperamos sigan tan cercanos y grandes como hasta ahora han sido. Un placer haber pasado por la Mardi Gras este fin de semana. Crónica y fotos: Anxo Cunningham
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| Última actualización el Martes, 08 de Noviembre de 2011 18:05 |
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